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Mostrando entradas de noviembre, 2025
Asegura la miseria el que se resiste al cambio, el que se ha encerrado en la soledad antes que abrir su corazón. El que ha abusado de su poder y de su autoridad. El líder, el guerrero, el padre, que va con intento impuro.  Nutriendo al Dios de la adoración y el dinero, del odio, de la explotación del otro, del que duda.  Aquel que va por la vida satisfaciendo el culto de lo frívolo, dando una imagen basada en la mentira.  El que causa miseria al otro pensando que no le llegará esa miseria. Será mejor que se detenga y que no se resista. Que abra su corazón, que haga el trabajo, que retome la luz. Es hora de la reconexión, de la reconquista. Es hora de conectar con el divino femenino que radica en ti, es hora de construir tu propio destino.  Aun estás a tiempo de salir victorioso, pero eso implica asumir la responsabilidad ante la madre justicia, aunque para muchos ya es demasiado tarde.  Es tu cuerpo el espacio sagrado donde empieza el camino de la manifestación....

Mi tristeza sigue siendo un gato...

(Desempolvando viejas letras...) Quisiera decir que hay algo más allá de todo esto que me abruma de momentos,  pero no.  El pasado siempre vuelve disfrazado,  se pone máscaras, pero sigue siendo  falso e indispensable. El mundo no deja de venirse abajo, como una montaña que se vuelve de agua sin que podamos anticipar su liquidez. Sin embargo, oteamos el horizonte que, en este caso,  no es futuro, sino ansias de recuperar lo que creímos,  lo que amamos, lo que guardamos en un cajón cercano  para verlo  cada vez que la oscuridad lo amerite,  y ver un destello siquiera.  Antes dije que lo trascendental me había hastiado. Después,  pensándolo bien, supe que uno no abandona aquello que lo atraviesa, que no se escapa de nada que sea realmente importante.  El problema es necesitar. Necesitar, en serio. S aber que todo, tarde o temprano, se perdona. Que los dolores se hacen recuerdo,  y que el recuerdo  solo admite una s...

10:01

Espero entiendas que hace tiempo me quité la máscara, para que vieras mi rostro tal cual es. Solo estaba esperando que vos te quitaras la tuya, y nos conociéramos de una vez por todas. Mira nada más... Y yo que pensé que en cada beso tuyo se escondía el paraíso, y no me cansé de deshacerte los labios para llegar allí. Pero resultó que en ninguna parte de tu cuerpo se encontraba mi deseo. Y ahora el silencio es quien nos permite gritar las cosas que jamás quisimos decir y que nunca pudimos descubrir. "…Me gustaba más cuando me mirabas, como si no existiera nada más que el temblor entre nosotros. Ahora estás, pero no estás. Como si el tiempo te hubiera vencido las ganas, como si mi cuerpo ya no fuera ese sitio donde querías quedarte. ¿Por qué? ¿Por qué cuando al fin llegamos se abre el abismo? ¿Por qué quien ama más termina arrastrando las sobras? Ya no haces el mínimo intento, y yo sigo ahí: prioridad de nadie, promesa a medias. Esperando un gesto que no llega, como quien espera el...