Asegura la miseria el que se resiste al cambio, el que se ha encerrado en la soledad antes que abrir su corazón. El que ha abusado de su poder y de su autoridad. El líder, el guerrero, el padre, que va con intento impuro.
Nutriendo al Dios de la adoración y el dinero, del odio, de la explotación del otro, del que duda. Aquel que va por la vida satisfaciendo el culto de lo frívolo, dando una imagen basada en la mentira.
El que causa miseria al otro pensando que no le llegará esa miseria. Será mejor que se detenga y que no se resista. Que abra su corazón, que haga el trabajo, que retome la luz. Es hora de la reconexión, de la reconquista. Es hora de conectar con el divino femenino que radica en ti, es hora de construir tu propio destino.
Aun estás a tiempo de salir victorioso, pero eso implica asumir la responsabilidad ante la madre justicia, aunque para muchos ya es demasiado tarde.
Es tu cuerpo el espacio sagrado donde empieza el camino de la manifestación. ¿Qué es lo que te dice tu cuerpo en este momento? ¿En dónde siente dolor? ¿En dónde siente falta de comfort?
Inhala profundamente y libera de éste toda tensión, conéctate con el divino sol. Con su divina sabiduría, y con su amor que da propósito a toda dirección. Conéctate con la rosa, el amor perfecto. El éxito en nuestra vida, de nuestro mensaje. Enfrenta la adversidad, en un mundo donde se promueve la irracionalidad.
Abrazar el cambio requiere compromiso de reconocer y aceptar que en todos y cada uno de nosotros habita la bella y la bestia y que cualquiera de ellos se puede expresar. Ya sea que tu mente, corazón y alma albergues duda o agradecimiento al andar.
¿Qué cambios estás viviendo? ¿Sientes miedo por lo que habrá que suceder? ¿Por lo que habrás de perder ó lo que ya has perdido? ...Que tal si en lugar de pensar en el miedo a lo que ya no está, permites que la luz de la imaginación te presente una nueva posibilidad.
Llora el fin de lo que se ha acabado. Honra todas las bendiciones que te ha dado. Reconoce todos los retos que te ha generado. Honra todo el aprendizaje que has logrado. Entierra la vieja versión de ti que ha acabado y abraza este nuevo ser que entre tus lágrimas, tu amor, tu compasión, tu aceptación y tu perdón, has creado.
Hay sabiduría milenaria guardada en la historia de cada un de nosotros, en nuestra genética. El camino de la sanción, es un camino de reconexión y de reconocimiento. Es un camino de recolección, de escarbar, en el terreno de las semillas de nuestros ancestros para reconocer la sabiduría que en sus historias se han traspasado. Que en nuestros parecidos, se han manifestado pero que en este momento tras este reencuentro lo estamos liberando.
Los reconozco y los libero. Me libero de las viejas lealtades que ya no funcionan, para ser el creador de mi propio destino como parte de la sinfonía que guía su existencia.
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